LA PSICOLOGIA DE LOS YOES y EL VOICE DIALOGUE : Articulos
Por la Doctora Elena Dragotto
     

Enjuiciamiento y qué hacer con ello

 
(secunda parte)
Hal y Sidra Stone
 


TRABAJAR CON LOS ENJUICIAMIENTOS
Volvamos a las cuatros leyes de la psique antes mencionadas y comentaremos como utilizar estos conocimientos a fin de sacar provecho de nuestros juicios.

Ley 1: Todo juicio está basado en nuestros Yoes Rechazados
Todo aquello que juzgamos es un Yo rechazado. Todo aquello que odiamos es un Yo rechazado. Todo aquello de nuestra pareja que nos saca de quicio es un Yo rechazado. Y así mismo todo aquello por lo que suspiramos o sobrevaloramos es un Yo rechazado. Y tú podrás pensar: “Dios mío, mi madre adoptiva es una bruja. ¿Cómo puede ser ella mi Yo rechazado? De ninguna manera voy a asumirlo. De ninguna manera quiero ser como ella. Es un demonio.” Estas afirmaciones pueden ser ciertas, pero no cambian la realidad. La intensidad de tu negación nos aporta la certeza absoluta de que tu madre adoptiva constituye tu Yo rechazado a la vez que significa para tí una medicina indispensable, requerida para completarte y asumir quién eres.

¿Cómo sucede eso? Creces en un ambiente familiar muy doloroso. Tu padre se casa de nuevo y su mujer es lo opuesto a tu madre. Tu madre era una persona pasiva, amorosa, generosa y por tanto mucho más accesible.
Tus padres se separan siendo tú adolescente y tu madrastra entra en escena. Ella es todo lo que tu madre no es: egoísta, arisca, sexual, manipuladora, astuta y fría. Te alejas de ella y te identificas con tu madre.

Debido a que su forma de ser te hiere en infinidad de ocasiones, anulas todos tus sentimientos positivos hacia ella identificándote con tu madre totalmente. Te vuelves aún más cariñosa y generosa de lo que eras antes. Estas totalmente abierta a nivel de energía y juzgas a cualquiera que sea frío, o con fuertes barreras de protección o con un comportamiento impersonal. O bien te enamoras totalmente de esa persona. Tus seres primarios son los de tu madre y posiblemente los de tu padre. Son tus Yoes primarios los que juzgan a tu madrastra. El ego consciente no juzga, son los Yoes primarios los que llevan a cabo los enjuiciamientos.

El primer paso es despegarse del sistema de Yoes primarios. Esto significa separarse del Yo encantador, del Yo servicial, del Yo amoroso, del Yo abierto y del Yo generoso. Esto no significa convertirse en una bruja si no aprender a usar esa energía de forma consciente siendo capaz de elegir.

El segundo paso es reconocer que esa bruja es una parte de ti que tienes soterrada o mejor dicho que tus Yoes primarios han enterrado. El Voice Dialogue consiste en dejar que esos Yoes hablen para que seas consciente de ellos y experimentes su realidad de forma que aprendas a usar la energía de la bruja conscientemente. El ego consciente será entonces capaz de abrirse y abarcar los opuestos generoso, cariñoso, Dios/egoísta, interesado, Bruja.
Las recompensas son enormes. Si sólo vives en la luz podrás rodearte solamente de gente iluminada. Cuando te encuentres con la parte oscura, te sentirás perdido. Aprendiendo a utilizar la energía de tu madrastra, sabrás como manejar el lado oscuro.

Presta atención a tus enjuiciamientos. Empieza hoy, ahora mismo. Toma nota en un pequeño cuaderno y te sorprenderás de como se acelera tu proceso de concienciación. Recuerda que no se te exige que te transformes en la persona que juzgas. Sólo te recordamos que los juicios provienen de tus Yoes primarios y que existe un método para integrar tus Yoes rechazados. Vivir en un estado de constante juicio, ya sea el sujeto activo o pasivo del mismo, es como vivir en un cuerpo sucio. Cuando te separas del enjuiciamiento te acercas al agua cristalina. Este mundo necesita desesperadamente personas que salten del barro y que se ayuden a sí mismos y a los demás a fin de ver las cosas con claridad.
La mayoría de las personas espirituales juzgan el enjuiciamiento y tratan de evitarlo. Esto significa que para ellos el Yo rechazado es el propio juicio. Esto no se puede evitar tratando de ser siempre amoroso puesto que lo que se consigue es que los enjuiciamientos se enquisten en el interior y nos hagan daño desde la sombra. Es mejor aceptar el reto espiritual de asumir nuestros enjuiciamientos y aprender a usarlos como maestros.

Ley 2: La Vulnerabilidad que subyace a cada Enjuiciamiento
Al igual que cada enjuiciamiento surge de un Yo reprimido, también conlleva una vulnerabilidad casi siempre inconsciente o bien reprimida porque nos avergüenza.

John se enfada mucho con Mary porque siempre que van a salir juntos se retrasa.
Él se pone furioso y la juzga y ella tarda aún más. Durante una de sus sesiones, le preguntamos a John que había bajo su rabia, si era capaz de percibir sus sentimientos más profundos. Él contestó algo sorprendente. Dijo que cuando Mary se retrasaba sentía que perdía el control y le entraba pánico. Lo mismo le ocurría cuando la casa estaba desordenada y juzgaba a Mary por ello.
Le pedimos que compartiera con Mary este sentimiento y entonces él pudo llegar a dar una explicación relevante. Describió su hogar durante la infancia como un caos, sus hermanos eran muy rebeldes, su padre alcohólico e incapaz de asumir sus responsabilidades y su madre estaba sobrepasa por las circunstancias. Todo era un descontrol, por lo que John se hizo al frente de la situación y comenzó a poner orden. Se convirtió en un padre para sus hermanos, madre y para su padre también. Hizo de todo para conseguir armonía y orden.

Ahora estaba claro porque juzgaba a Mary. Para ella era muy diferente escuchar su vulnerabilidad que sufrir sus constantes enjuiciamientos. También quedó claro que John tenía Yoes rechazados que debía integrar al haberlos soterrados aún siendo un niño.

Observemos otro ejemplo. Julie y Marie se van a una fiesta. A Julie le encanta coquetear y es lo que hace. Cuando vuelven a casa Marie se enfada y la juzga, le dice que se ha portado mal y que les ha dejado en ridículo a los dos.

¿Qué había tras su vulnerabilidad? Finalmente Marie admite que estaba muy celosa que coquetear le da mucho miedo a ser abandonada. La expresión de la vulnerabilidad puede lograr cosas increíbles. Lleva a las personas a acercarse a su más profunda intimidad. Y sobre todo al final consigue vencer el enjuiciamiento. El siguiente reto para Marie fue asumir su Yo rechazado -la energía seductora de su Energía Afrodita.
Marie había reprimido anteriormente estos instintos como reacción a la forma de ser de su madre, una mujer muy atractiva, muy coqueta y con muchas aventuras extra maritales que habían desbaratado su familia.

Comprender nuestra vulnerabilidad y conocer nuestros Yoes rechazados relacionados con nuestros enjuiciamientos ha mejorado nuestra relación personal de forma extraordinaria. Desgraciadamente este tipo de consciencia nos priva de un delicioso sentimiento de estar en la posesión de la verdad y disfrutar de aquellos días en los que podíamos ser jueces por un tiempo ilimitado sintiéndonos superiores y libres de culpa.
Básicamente hemos llegado a esta conclusión: enjuiciar es repugnante y cuanto antes lo evitemos mejor nos sentiremos los dos.

Ley 3 Cada Yo rechazado se convierte en un misil teledirigido por Dios
Escribimos esta frase hace más de 15 años en nuestro libro “Embracing our Selves”. Era verdad entonces y sigue aún siéndolo ahora. La inteligencia del Universo ha creado este arma para forzarnos a recurrir a nuestros Yoes rechazados, reconocerlos y asumirlos. Somos testigos de que cada uno de nosotros se identifica con unos Yoes primarios que determinan quién creemos ser y que definen como nos perciben los demás. Cualquiera que sean esos Yoes primarios con los que nos sentimos identificados, estos tienen como contrapartida los correspondientes Yoes rechazados y opuestos que los equilibran.

En nuestras relaciones estamos en contacto con nuestros Yoes rechazados. Si no los tenemos asumidos, acabaremos casándonos o siendo madre/padre de una persona con un Yo primario equivalente a nuestro Yo reprimido.

Mientras no los utilicemos para nuestro beneficio, volverán a nosotros constantemente. Viviremos en el purgatorio de nuestro enjuiciamiento juzgando a los demás y sintiéndonos solos; o bien seremos victimas de los juicios de otros. Los Yoes rechazados producen la mayor parte del dolor humano por el modo inconsciente en el que actúan en nuestra vida.

Cuanto más hagas por descubrir tus Yoes primarios con los que te identificas y los Yoes rechazados que deniegas, cuanto más abarques los opuestos y hagas elecciones desde el ego consciente, cuantas más lìmites psicológicos establezcas de forma correcta, menos te juzgarás a ti mismo y a los demás. No te imaginas cuanto mejorarán tu vida y tus relaciones.

Nuestros enjuiciamientos pueden actuar como una luz que nos guié directamente hacia la naturaleza de nuestros Yoes rechazados. Así que recuerda las reglas básicas. Son tus Yoes primarios los que enjuician. El ego consciente no juzga, discierne. Recuerda también que tras cada enjuiciamiento, subyace tu vulnerabilidad soterrada. A menudo cuesta entenderlo ya que la vulnerabilidad está normalmente reprimida en nuestra cultura y muchos de nosotros no sabemos en que consiste.

Ley 4 Las personas que juzgamos son los maestros que necesitamos
Una vez que reconozcamos que nuestros enjuiciamientos provienen de nuestros Yoes primarios y que la persona a la que juzgamos tiene nuestros Yoes rechazados, a través del mecanismo de la proyección, estaremos listos para un gran descubrimiento: el objeto que juzgamos o que odiamos es el maestro que necesitamos en este momento para sentirnos completos. Lo maestros espirituales que buscamos con batas blancas son sólo un tipo de docentes, pero en cuanto a relaciones se refiere, los mejores profesores están en tu vida cotidiana, en tu trabajo o en tu casa. Esas son las personas que no soportamos, las que constantemente juzgamos y de las que hablamos a todas horas. No llevan habitualmente batas blancas pero tienen la medicina que necesitamos.

Esta idea es muy perturbadora porque requiere un cambio total de perspectiva: dejar de sentir que se está en posesión de la verdad y admitir que la persona o el objeto de nuestra repulsa es nuestro maestro y superar la nausea, el shock y el mareo para poder pasar a la siguiente fase. Si te sientes totalmente negativo contra un “patán” es que estás identificado con la “corrección” en función de tu ambiente familiar.

Comienzas a establecer conexiones y a profundizar tu comprensión de lo que sucede. Te dices a ti mismo: “Recuerdo a mi madre recriminando a mi padre por comportarse como un “patán”. Me identificaba con mi madre y no podía soportar a mi padre. Era realmente una persona sin modales, auténtico pero sin educación y sin corrección. También pude observar como mi hermano menor tomó el camino opuesto. Se identificó con mi padre y entró en el mundo de los “patanes”.

Finalmente empiezas a apreciar al “patán” como maestro. No necesitas entender toda la dinámica del proceso.Sólo necesitas empezar a entender que el “patán” tiene algo para ti, la medicina que necesitas, es tu ego reprimido. Cuando esta consciencia se establezca empezarán a surgir cosas nuevas. Tus sueños empiezan a cambiar, pues para muchos, este cambio de actitud hacia sus enemigos impacta en el subconsciente y surgen nuevos sueños que le ayudarán a integrar esos nuevos Yoes, actuando así como su propio guía y maestro interior.


CONCLUSIÓN
Nuestro mundo esta lleno de odio y de enjuiciamientos. En muchas ocasiones el enjuiciamiento se ha convertido en un Yo primario tan fuerte que nadie se para a considerar el daño que le estamos haciendo al otro. Esto en política se ha convertido en un arte muy sofisticado. Recuerdo asistir a un mitin sobre la legislatura del “Victoria State” en Australia y como los políticos se atacaban sin piedad. Se miraban como si se fueran a matar unos a otros. Escuchamos como los neoyorkinos juzgaban a los californianos, tratándoles de vagos, libres y accesibles mientras los de California juzgaban a los de Nueva York como demasiados racionales, estirados y preocupados por parecer sofisticados. Todos estos enjuiciamientos están basados en nuestros Yoes rechazados. Están dentro y cerca de nosotros.

Cargamos con nuestros enjuiciamientos durante décadas. Juzgamos a nuestros padres, madres, padrastros o hijastros. Odiamos a los políticos y sus procedimientos, a los actores, etc sin siquiera darnos cuenta de que vivimos en un constante enjuiciamiento. Llevamos demasiado tiempo cargando con el enjuiciamiento y la critica de forma inconsciente. Es hora de abandonar este sin sentido y aprender a utilizar el enjuiciamiento con vehiculo para la consciencia y la curación.
Ha llegado el momento de aceptar este reto, de examinar todas nuestras relaciones y de ver donde incidimos con los enjuiciamientos. Los resultados de este trabajo son muy positivos y merecen el esfuerzo requerido.

(1ra parte)